Yo tenía 11 años cuando el caso de Linda Loaiza salió a la luz pública, pero recuerdo el sentimiento de terror que me llenó al escuchar la noticia en la TV.

El hijo de un rector universitario de renombre había secuestrado a una chica de 18 años, y durante meses repetidamente la violó, torturó, mutiló, desfiguró, quemó y abusó en la forma más horrible que te puedas imaginar.

Finalmente Linda fue hallada por la policia, amordazada y atada a una silla.  Y así el caso acabó en el noticiero con el que me topé a los 11 años.

Pero han pasado 16 años, y todavía no han hecho justicia. 

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Ser un hombre de una familia de dinero e influencia le permitió escapar de la justicia, le permitió sacar todo el provecho de las ideas machistas que rondan nuestra cultura: “pero qué hacia ella con un hombre”, “algo habrá hecho ella”,” será que era puta”, “pero si ese un chico de una familia de bien y ella no es nadie, yo no creo”, “seguro se lo buscó”, “seguro lo provocó”.

El combo corrupción, machismo y cultura de violación estaban del lado del criminal.

Durante años el sistema judicial no hizo nada, decenas de jueces se negaron a tomar el caso, crearon retardos en la selección de escabinos, recusaciones e inasistencia de las partes, retrasando todo el proceso con la idea de pasar la fecha máxima y poder invalidarlo.

Al cabo de tres años el caso seguía en el aire, trás haber recorrido 29 tribunales y 59 jueces se abstuvieron. 
Linda no se rindió, hasta le toco hacer huelga de hambre por días el frente del tribunal de justicia para que iniciaran un juicio. Finalmente un juez lo aceptó, pero apesar de TODA la evidencia, absolvió al criminal apoyando el argumento de la defensa que tildó a la víctima de “prostituta”.

linda4Linda apeló y la absolución acabo siendo anulada. En 2006, por medio de otro juez, el agresor fue sentenciado a apenas 6 años, por ser considerado “únicamente” culpable del delito de “privación de libertad” y “heridas graves”.

Como ya estaba en retención preventiva mientras se resolvía el caso desde hace 5 años, el criminal quedó libre poco después de la sentencia: en el 2007 salió en libertad.  ¿Qué carajo? 

Sí, ahora mismo ese degenerado anda libre, quien sabe donde.

Ayer, 16 años después, el caso ha sido llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH /IDH) la cual ha aceptado juzgarlo como una violación de derechos humanos.

Ya es básicamente imposible condenar adecuadamente al agresor, pero Linda sigue luchando, ahora también lo hace en nombre de las víctimas de violencia sexual en Venezuela que han sufrido abusos similares en el sistema judicial venezolano.

Gracias al trabajo, fuerza y determinación de Linda, quien se convirtió en abogada a partir de esa tragedia, y un grupo de trabajo incansable que la acompañó durante este largo proceso, parece que hay esperanza de que al menos una forma de justicia finalmente llegue.

Aunque en esta etapa, la condena sería para el estado venezolano por vulnerar los derechos de Linda, y miles de mujeres en situaciones de violencia, durante todo el proceso judicial.