Si preguntamos a las mujeres que conocemos si se consideran feministas, muchas dirán que no. Las razones varían. Muchas entienden erróneamente el movimiento, otras se guían por una connotación negativa. Pero sin duda, la razón que más duele es la de quienes dicen no serlo porque en esta época ya no necesitamos del feminismo.

Muchas mujeres aseguran que el feminismo es un movimiento anclado en el pasado, en luchas ya superadas, pues las mujeres han podido conquistar muchos espacios en los últimos 100 años, sin darse cuenta de que ellas y todas somos producto de todas esas luchas, que se siguen dando en cada espacio de la sociedad. El post-feminismo es una falacia pues la igualdad de género no existe en ninguna parte del mundo. 

Pero hay que aceptarlo, el status quo nos vendió humo. Los defensores del patriarcado nos hicieron creer que alcanzamos la cima, que el poder votar, ir a la universidad y tener un trabajo decente era lo máximo que podíamos aspirar. Que para qué pedir más. Que por qué vivir bajo estándares inalcanzables cuando ya lo tenemos “todo”: familia y trabajo. Y muchas mujeres cayeron en esa trampa sin darse cuenta que no fueron ellas mismas quienes definieron esa idea de éxito, sin darse cuenta que siguen siendo juzgadas bajo estándares absurdos e impuestos.

Pero,  ¿por qué es tan fácil para una mujer creer que lo alcanzó todo? Por su posición en la sociedad. Porque si eres clase media, blanca, heterosexual y cisgénero es mucho más fácil alcanzar objetivos personales y profesionales. Porque nuestro privilegio hace posible que creamos que la época machista quedó superada. Pero, ¿cómo ignorar el sufrimiento y opresión de tantas mujeres a nuestro alrededor?

Estamos hablando de cifras contundentes, según cifras de la CEPAL, 1903 mujeres latinoamericanas fueron asesinadas por su género en 2014. Entre 72 grandes empresas, solo 4.2% contaban con una presidenta o directora mujer. El promedio de participación política no superaba el 26% para 2014. Adicionalmente, “casi la mitad de las mujeres latinoamericanas mayores de 15 años no tienen ingresos propios, mientras que sólo uno de cada cinco hombres está en esa situación”. Mayor pobreza significa menos acceso a educación, salud, y servicios. ¿Aún después de leer esto piensas que no necesitamos más del feminismo?

Nuestra meta como feministas, como mujeres, debe ser construir un movimiento inclusivo e interseccional donde las luchas de todas las mujeres sean escuchadas. Donde todas las mujeres, con sus diversas identidades, tengan una plataforma donde expresarse. Tal vez así, con testimonios de primera mano, todas aquellos que piensan que ya no necesitamos feminismo cambien de opinion.

Tal vez con un feminismo interseccional e inclusivo, quienes que creen que ya lo tienen todo puedan abrir los ojos a una realidad mas amplia que tome en cuenta problemas estructurales que nos afectan a todas en diferente medida. Porque esa es la belleza del feminismo, que nuestras luchas pueden tener distinta forma pero el objetivo común es el mismo.

Pero para llegar allí hay que abrir el debate, como mujeres tenemos que aceptar que es incómodo el analizar la propia identitad y las luchas de muchas mujeres. Hay que darse cuenta que el machismo no viene solo, también viene acompañado de racismo,clasismo, transfobia, capacitismo, entre otros, y que todos formamos parte de una complicada red de poder. Aceptar eso es el primer paso para desmontar el sistema, para pasar de la teoría a la práctica.

Empecemos pues por dejar de comprarle humo al status quo, dejemos de repetir que ya lo logramos todo porque podemos votar e ir a la universidad. Comencemos a contemplar distintas realidades, y sobre todo, a luchar porque no existan más techos de cristal que nos detengan, a ninguna.

Coméntame por qué crees que seguimos necesitando feminismo.