1. Los abortos se realizan con regularidad. Sea legal o no. Te guste o no. La ilegalidad no elimina los abortos, solo los hace peligrosos y desiguales al llevarlos a la clandestinidad. Legalizar es cuestión de salud pública, no de preferencias personales.

  2. La ley actualmente obliga a niñas y mujeres violadas a parir, redoblando el abuso que sufren. La ley tampoco permite interrumpir en caso de anomalía letal del feto. Forzar a gestar por 9 meses aunque los médicos saben que ni va a sobrevivir al nacer es tortura.

  3. Los abortos clandestinos son la 3era causa de muerte materna en Venezuela. La clandestinidad obliga a mujeres y niñas, especialmente mujeres pobres y de zonas rurales, a recurrir a métodos peligrosos que atentan contra su vida y salud. Un aborto temprano con pastillas y acompañamiento profesional es un proceso ambulatorio y seguro, pero la clandestinidad le quita esa opción a miles de mujeres obligándolas arriesgar su vida innecesariamente.

  4. La clandestinidad aumenta la desigualdad social, afectando principalmente a las mujeres de bajos recursos y rurales. Bien sabemos que las personas de altos recursos pueden pagar para abortar en clínicas privadas, con apoyo profesional, mientras que las pobres acuden a métodos desesperados ante falta de opciones confiables.

  5. Legalizar nos permite crear espacios seguros en los que además podemos: a) Ofrecer información confiable que permita a las mujeres decidir en calma y conociendo todas sus opciones, en vez de tener que decidir apuradas y aterradas. b) Identificar causas y posibles vulnerabilidades que puedan estar enfrentando las mujeres, algo que permite apoyaras, asesorarles, y tener números claros de causales que permitan generar soluciones de prevención más efectivas. c) Ofrecer información de educación sexual y anticonceptivos accesibles para prevenir futuros embarazos no planificados. La ilegalidad, por el contrario, solo ofrece miedo, abusos, desigualdad y peligro.

  6. Cada persona tiene derecho a la autonomía corporal, nuestros derechos humanos no cesan al embarazarnos. Cada persona debe poder decidir lo que permite, o no, que se desarrolle dentro de su propio cuerpo. Aún más cuando sabemos que gestar y parir también conlleva riesgos e impacta la salud y vida de la embarazada. Continuar un embarazo debe ser un decisión personal  y no un castigo u obligación impuesta por el estado. Cada una debe tener el derecho a decir basado en su realidad y situación, con información confiable. Al legalizar no se obliga a nadie a abortar, ni a gestar. Además, yo personalmente creo en respetar la propiedad privada, ¿hay a caso alguna ninguna propiedad más privada que nuestros propios cuerpos?.

  7. La ley actual que regula el aborto en Venezuela fue creada en 1897, mucho antes de que las mujeres tuviesen derecho al voto. Es momento de actualizar nuestras leyes para considerar todos los derechos, opiniones y realidades de las mujeres.

  8. Estudios confiables muestran que en los países donde existen leyes de aborto legal amplios las embarazos no planificados, y en consecuencia los abortos, disminuyen a largo plazo. Recordemos que además de proveer servicios de interrupción del embarazo los centros pueden ofrecer información educativa de métodos de prevención y servicios de apoyo. Adicionalmente, los países que valoran los derechos reproductivos tienen claro que se debe ofrecer el combo completo: educación sexual, acceso a anticonceptivos, y aborto legal. Entonces, si quieren reducir abortos en vez de buscar mantener la clandestinidad, deberías buscar es legalizar, monitorear y educar.

9. No nos basta con aborto legal y despenalización social. Buscamos exigir mejoras en la educación sexual y acceso a anticonceptivos gratuitos y de bajo costo para TODAS las personas en edad reproductiva. Aún más urgente en nuestra Venezuela, donde una caja de pastillas cuesta más que un salario mensual completo. Además, apoyamos que se consoliden programas sociales efectivos de apoyo para mujeres vulnerables que quieran continuar el embarazo. Se buscan verdaderos derechos reproductivos.

Es criminal que estudios indiquen que en Venezuela tenemos la tasa de embarazo adolescente más alta del continente, y que más de 95% de las mujeres de zonas populares no tienen los recursos para cuidarse. El gobierno debe garantizar de inmediato: educación sexual, anticonceptivos para prevenir, y despenalización total del aborto.

Hablemos de plazos: ¿Hasta qué momento se puede interrupir un embarazo? Los plazos regulares establecidos por la Organización Mundial de la Salud, y seguidos por la mayoría de los 60+ países donde el aborto es legal, es: primeras 12-16 semanas para casos generales, y hasta la viabilidad fetal (23 semanas) para casos de problemas de salud relevantes. Es un mito que se pide derecho al aborto hasta últimos meses, en esos momentos lo que procede en caso de requerir interrumpir un embarazo (en situaciones extremas) es adelantar el parto.