Según un estudio realizado por Ofcom en 2015, pasamos en promedio 4 horas diarias viendo televisión. Esto se traduce en 9 años a lo largo de toda tu vida. Los jóvenes emplean 1200 horas anuales frente a una TV y cada 31 de diciembre habrán visto, en promedio, 16.000 comerciales de 30 segundos.
Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido algún tipo de agresión sexual, una estadística que se ampliaría casi al 100% si se incluyen las frases obscenas o “piropos” callejeros como forma de agresión sexual.
Seguramente hemos escuchado miles de veces como muchas revistas femininas vociferan que «las mujeres pueden tenerlo todo», dando a entender que tenerlo todo es ser una trabajadora exitosa, una mamá exitosa y una esposa exitosa (porque la idea además viene cargada de heteronormatividad). Pero yo vengo a decirles que esta frase es una trampa.
Aunque durante los últimos 30 años hemos avanzado mucho en cuanto a la participación política de las mujeres, este es un tema que sigue poniendo en evidencia la cultura sexista de nuestra sociedad.
Donald Trump…*inserte suspiro*…por dónde empezar. Durante su reciente campaña electoral Donal Trump ha llevado el bullying a otro nivel. Constantemente hace burla de minorías y apariencias físicas sin siquiera avergonzarse un poco.
Creo que casi todo el mundo ha visto este símbolo en afiches, camisas y cientos de páginas web, sin contar con todas las mujeres que se han disfrazado como ella. Pero resulta que detrás de la imagen de la poderosa Rosie The Riveter (Rosie la remachadora) hay una historia bastante machista.
El 02 de septiembre de 2015 la foto de Aylan Kurdi, el niño sirio que murió ahogado en las costas de Turquía, convulsionó al mundo llamando la atención sobre una tragedia humanitaria que ya tenía años empeorando.
bell hooks…sí, así todo en minúsculas, no es un error de tipeo. Debo confesar que elegí escribir sobre ella porque me parece una mujer fascinante. Apasionada confesa por las ideas y una de las primeras autoras que acuñó el concepto más básico del feminismo moderno: interseccionalidad.