Según un estudio realizado por Ofcom en 2015, pasamos en promedio 4 horas diarias viendo televisión. Esto se traduce en 9 años a lo largo de toda tu vida. Los jóvenes emplean 1200 horas anuales frente a una TV y cada 31 de diciembre habrán visto, en promedio, 16.000 comerciales de 30 segundos.
Este artículo de opinión surgió de una entrevista realizada por Onda Feminista a Yiniba Castillo, en el marco de un reportaje sobre la fundación Proyecto Mujeres. Venezuela es un país sediento de feminismo. Sediento de feminismo porque no hay igualdad.
Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido algún tipo de agresión sexual, una estadística que se ampliaría casi al 100% si se incluyen las frases obscenas o “piropos” callejeros como forma de agresión sexual.
Seguramente hemos escuchado miles de veces como muchas revistas femininas vociferan que «las mujeres pueden tenerlo todo», dando a entender que tenerlo todo es ser una trabajadora exitosa, una mamá exitosa y una esposa exitosa (porque la idea además viene cargada de heteronormatividad). Pero yo vengo a decirles que esta frase es una trampa.
-Chicas, ¿en su país es legal el aborto?– preguntó Marjorie, una joven chilena, de 26 años, en medio de una conversación con otras chicas más o menos de su edad, venezolanas todas.
Aunque durante los últimos 30 años hemos avanzado mucho en cuanto a la participación política de las mujeres, este es un tema que sigue poniendo en evidencia la cultura sexista de nuestra sociedad.
Ser feminista, seguir la moda, y tener una apariencia tradicionalmente femenina no son cosas excluyentes. En lo absoluto. Ni un poco. Te lo digo yo, que tengo un closet repleto de vestidos y una mente llena de ideas feministas.
Creo que casi todo el mundo ha visto este símbolo en afiches, camisas y cientos de páginas web, sin contar con todas las mujeres que se han disfrazado como ella. Pero resulta que detrás de la imagen de la poderosa Rosie The Riveter (Rosie la remachadora) hay una historia bastante machista.
«No se queden embarazadas. No tengan hijos hasta nueva orden. Semejante petición es la que han realizado a sus ciudadanas los gobiernos de Colombia, El Salvador, Honduras, Ecuador, Paraguay o Jamaica; ante el temor a las consecuencias que el virus Zika parece tener en las gestantes, y especialmente, en sus fetos.»
Recientemente publiqué un artículo no muy halagador sobre el machismo de un presidente de la región. Hoy, me alegra mucho poder escribir uno positivo sobre otro jefe de estado: Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá.